Nuevo impulso al bosque en Eibar


Ponemos en marcha la segunda fase del proyecto Pagaegikorta para restaurar bosques autóctonos en el entorno del monte Urko.

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Seguimos dando pasos en la recuperación de nuestros bosques, esta vez en Eibar, con el inicio de la segunda fase del proyecto de restauración forestal Pagaegikorta, una iniciativa que viene desarrollándose desde años anteriores y que ha permitido impulsar la recuperación de cerca de 50 hectáreas en el municipio. En la primera fase de Pagaegikorta se restauraron unas 16 hectáreas, y ahora se actuará sobre aproximadamente 10 hectáreas adicionales situadas al sur y en las faldas del emblemático monte Urko, un monte representativo en la comarca por su valor paisajístico y cultural.

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Fase previa del proyecto Pagaegikorta en 2024

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Estas laderas forman parte de un paisaje muy alterado por cultivos industriales forestales, por lo que la restauración de estos bosques da una esperanza de recuperación de la biodiversidad en la zona y un gran ejemplo de que recuperar territorios degradados por la acción humana es posible y necesario.

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Como paso previo a esta segunda fase, ya se han plantado alrededor de 300 ejemplares de árboles autóctonos que forman parte de una experimentación inicial de recolonización asistida: una técnica que facilita el establecimiento de vegetación propia de un bosque natural en zonas donde, por sí sola, la regeneración sería lenta o imposible debido a las condiciones del suelo, la falta de semillas o la presión de especies exóticas. 

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En esta nueva fase está programada la plantación de 2.665 árboles y arbustos de especies autóctonas, que en su mayoría serán plantados por personal especializado de la fundación. Sin embargo, el proyecto incorpora también actividades participativas con la comunidad: en la zona del caserío Pagaegikorta se llevará a cabo una semana de plantación con escolares de diferentes centros formativos de Eibar (del 23 al 27 de febrero), una acción con un impacto social y educativo importante. Involucrar a la juventud en la restauración ambiental no solo enseña sobre ecología y sostenibilidad, sino que también fomenta el vínculo emocional con el territorio y la responsabilidad de cuidar el entorno.

Además, el 8 de marzo se celebrará el Día del Árbol, abierto a toda la ciudadanía, que permitirá que vecinas y vecinos de todas las edades contribuyan directamente a la plantación y conozcan de primera mano la importancia de recuperar nuestros bosques. La participación pública en proyectos como este es una forma de divulgar los valores ecológicos y sociales de los bosques autóctonos y de generar un sentimiento de pertenencia y compromiso con el medio ambiente.

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En fases anteriores ya se han creado charcas para anfibios, restaurado pistas forestales y realizado numerosas plantaciones —también con participación ciudadana— que han contribuido a mejorar las condiciones ecológicas de amplias superficies. Estas charcas son clave para especies sensibles de anfibios y, de forma indirecta, también para pequeños mamíferos, aves, insectos, plantas, algas, etc. La recuperación de las pistas reduce la erosión y los impactos negativos de antiguas infraestructuras para la saca de madera sobre el terreno y los cauces de agua.

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La colaboración entre el Ayuntamiento de Eibar y Fundación Lurgaia Fundazioa está siendo fundamental para sostener este proyecto a lo largo del tiempo. El consistorio apuesta por transformar el uso del territorio adquiriendo nuevas parcelas para restaurar bosques locales con un enfoque científico y participativo. Además, Eibar está adquiriendo terrenos a particulares que ya no se explotan para incorporarlos al proyecto de recuperación, ampliando así el alcance y el impacto de la restauración.

El monte Urko es un símbolo para la comarca de Debabarrena, con historia e identidad propia, y su entorno ha sufrido en décadas pasadas la presión de los cultivos forestales intensivos, cuya simplicidad ecológica no sustituye a los servicios ambientales de un bosque natural. Por ello, la restauración en este lugar no solo tiene un valor ecológico, sino también social y cultural, y se presenta como un modelo inspirador que otros municipios podrían seguir.

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El proyecto se desarrolla gracias a las ayudas que los ayuntamientos solicitan al Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, a través de la Viceconsejería de Medio Ambiente y la Dirección de Patrimonio Natural y Adaptación al Cambio Climático del Gobierno Vasco. Este apoyo institucional, combinado con la experiencia de una entidad conservacionista como Lurgaia y la implicación de la ciudadanía, ilustra cómo la cooperación entre administraciones públicas, organizaciones conservacionistas y la sociedad puede hacer realidad proyectos que restauran ecosistemas, recuperan biodiversidad y generan beneficios ambientales REALES.

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