La Diputación Foral de Gipuzkoa veta un proyecto de restauración del medio natural promovido por Fundación Lurgaia Fundazioa
.

.
Tras muchos meses de trabajo y, sobre todo, de ilusiones, un gran proyecto de conservación y restauración de la naturaleza para el Territorio se acaba de malograr por la mediación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, entidad que debe garantizar la salud ambiental de nuestro entorno y trabajar para el conjunto de la sociedad.
.
Se trata de una finca de 290 hectáreas, localizada entre los municipios de Zestoa y Azpeitia, para la que durante los últimos meses de 2024 se perfiló un proyecto que pretendía transformar este paraje en un bosque, esto es, un ecosistema repleto de biodiversidad, sin ningún objetivo productivista.
Este proyecto, listo para su firma a finales de ese 2024 y con el compromiso de comenzarse en enero de 2025, suponía transformar en bosques las plantaciones de 250 hectáreas de coníferas exóticas presentes (Cryptomeria japonica, Sequoia sempervirens, Pseudotsuga menziesii, Pinus radiata y Cedrus atlantica) y el enriquecimiento y naturalización de 40 hectáreas de especies autóctonas (Fagus sylvatica y Quercus robur), que tenían como único fin la producción de madera.
Tras la eliminación de esos cultivos, en su mayoría muy jóvenes, que se habían llevado a cabo después de la tala casi total de la superficie durante la crisis de la banda marrón, se había planteado un objetivo en los 7 años previstos de duración del proyecto: plantar unos 260.000 árboles y arbustos de especies autóctonas.
.



.
Este proyecto contaba con una financiación privada del 100% y el objetivo final era conseguir un gran bosque atlántico mixto, recuperando los procesos ecológicos naturales propios de estos ecosistemas y creando un auténtico espacio de participación social y de investigación científica.
.
En definitiva, un proyecto único hasta ahora, por la extensión del área a restaurar, por el valor y potencial ecológico de la zona y por la manera de llevarse a cabo, con la colaboración entre una empresa privada, una entidad conservacionista y la sociedad civil.
El proyecto se empezó a torcer cuando, en diciembre de 2024, se comunicaron al Departamento de Equilibrio Territorial Verde de la Diputación Foral de Gipuzkoa los objetivos, los plazos y la dimensión del proyecto; en una reunión en la que, por cierto, la mencionada administración vetó desde el principio y de manera incomprensible la presencia de Fundación Lurgaia Fundazioa.
Tras múltiples idas y venidas, con Lurgaia apartada de cualquier negociación y con un interés permanente por ceder la gestión de estos terrenos a la fundación pública Basotik, la decisión final ha sido continuar produciendo madera. Aunque la iniciativa se presente como una explotación supuestamente «sostenible», los métodos se alejan mucho de ese concepto y el objetivo es la obtención de un beneficio privado a través de un bien público, el medio natural.
El sector forestal vasco, inmóvil como pocos en nuestra tierra, lleva los últimos 75 años haciendo exactamente lo mismo, producir madera de forma intensiva sin grandes condicionantes medioambientales. Eso sí, durante los últimos 25 años, se ha preocupado mucho de adornar su actividad con una serie de conceptos que, en su boca, carecen de contenido: certificación forestal con PEFC, servicios ambientales, servicios ecosistémicos, kilómetro 0, circularidad o, la última de las ocurrencias, compensación de emisiones. Todas esas maravillosas herramientas y objetivos quedan hechos trizas en manos de un sector que sigue destrozando nuestro patrimonio natural y poniendo en jaque un futuro cada vez más delicado, en favor de intereses económicos.
.



Diferentes cultivos industriales en la zona
.
Pero lo que es especialmente doloroso es que sea la principal administración en el ámbito de ese territorio, la Diputación Foral de Gipuzkoa, la que no quiera saber absolutamente nada de restaurar la naturaleza. La entidad que es, precisamente, la competente y responsable de aplicar y dirigir normativas europeas como la Estrategia de la UE sobre Biodiversidad para el 2030, que plantea tener un 10% de la superficie terrestre bajo protección estricta (en Gipuzkoa, la superficie es 0% actualmente) o como el Reglamento sobre Restauración de la Naturaleza de la UE (que proyecta restaurar el 20% de la superficie de los ecosistemas degradados para 2030).
Desde Fundación Lurgaia Fundazioa siempre hemos mantenido que la producción de madera y papel son necesarias, y más teniendo las condiciones favorables para ello. Pero no se puede seguir llevando a cabo como hace 75 años. Debemos imponer mayores condicionantes para minimizar el impacto en nuestros ecosistemas. Y, sobre todo, debemos dejar espacio también a la recuperación de nuestro patrimonio natural: los bosques.
Resulta difícil de entender la pretensión de la Diputación Foral de Gipuzkoa de trabajar por el interés privado y producir madera en el 100% de la superficie del Territorio Histórico, despreciando así cualquier opción de restaurar nuestra biodiversidad y presentándose como una entidad objetora de las políticas europeas en favor de la necesaria restauración ambiental. Aún no se han debido enterar del papel crucial de los auténticos bosques en el ciclo del agua, la protección del suelo, la regulación del clima o las necesidades que nuestro planeta tiene en estos tiempos. Y tampoco debe importarles recuperar el patrimonio cultural y pasiajístico del pueblo vasco.
.
A pesar de la oposición de algunas administraciones, Fundación Lurgaia Fundazioa seguirá trabajando sin descanso por un verdadero bien común.