BOSQUES Y CONECTIVIDAD

Recuperación de bosques autóctonos en Ziortza-Bolibar.

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La restauración de bosques autóctonos es una de las herramientas más eficaces para recuperar la funcionalidad ecológica de un territorio, el nuestro, muy transformado por la actividad humana. En un contexto en el que los cultivos forestales de crecimiento rápido dominan el paisaje, que la ciencia demuestra que no cumplen las mismas funciones que un bosque natural —ni en términos de biodiversidad, ni de regulación hídrica, ni de estabilidad del suelo—, proyectos como este en Ziortza-Bolibar resultan clave para avanzar hacia un modelo de territorio más resiliente y saludable.

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En la zona predominan los cultivos de especies exóticas de rápido crecimiento

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El nuevo proyecto de restauración se desarrollará en la parcela Landadi, una superficie de unas tres hectáreas, situada en el valle de Markola, con un objetivo claro: aumentar la conectividad ecológica entre las faldas del monte Oiz y el entorno de Santa Eufemia. Esta conectividad es esencial para que las especies puedan desplazarse, reproducirse y adaptarse a los cambios ambientales, especialmente en un escenario de cambio climático. Además, la parcela está atravesada por el río Markola, catalogado como área de interés especial para el visón europeo, una de las especies de mamíferos más amenazadas de Europa, lo que refuerza el valor estratégico de conservar y mejorar este entorno.

Las actuaciones previstas contemplan la plantación de alrededor de 1.900 árboles y arbustos de hasta 15 especies autóctonas diferentes, entre ellas mostajos, encinas, madroños, robles y abedules. Esta diversidad no es casual: los bosques naturales están formados por múltiples especies que interactúan entre sí y con el suelo, generando hábitats complejos y estables. Frente a los monocultivos forestales, los bosques autóctonos ofrecen refugio y alimento a una mayor variedad de fauna, mejoran la infiltración del agua, capturan carbono de forma más eficiente a largo plazo y reducen el riesgo de plagas y enfermedades.

Otro de los beneficios a largo plazo de este proyecto es la restauración de la morfología del terreno. La parcela presenta fuertes pendientes y procesos erosivos importantes, provocados por la profusión de pistas de saca de madera que generan problemas como la erosión del suelo, el cambio en los cauces de los arroyos, la pérdida de suelo fértil o el acolmatamiento de acuíferos. La restauración de estas pistas y su posterior revegetación con especies autóctonas permitirá frenar estos procesos, estabilizar el terreno y recuperar progresivamente las funciones naturales del ecosistema.

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El proyecto incluye también labores de control de especies exóticas invasoras, que son ahora mismo una de las principales amenazas para la biodiversidad. En concreto, se actuará sobre especies como la falsa acacia (Robinia pseudoacacia), la buddleja (Buddleja davidii) y la hierba de la pampa (Cortaderia selloana). Estas especies se expanden con rapidez, desplazan a la vegetación autóctona y alteran los equilibrios ecológicos, por lo que su control es imprescindible para garantizar el éxito de la restauración y evitar que los esfuerzos se vean comprometidos a medio y largo plazo.

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Especies exóticas invasoras, como la falsa acacia o la criptomeria, proliferarán si no se establecen medidas de control y/o erradicación

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Además, llevaremos a cabo acciones específicas de favorecimiento de fauna, como la creación de pequeñas charcas para anfibios, un grupo especialmente sensible a la degradación de los hábitats. Estas medidas contribuirán a aumentar la biodiversidad del área, atrayendo a su vez a fauna de otros estratos de la cadena trófica, como pequeños mamíferos, aves, etc.

La parcela Landadi se sitúa junto a otra que se conoce como Arimen Gaztanadia, una finca que también se encuentra en proceso de restauración y que alberga un valioso bosque mixto de castaño y abedul, con una interesante regeneración natural.

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A esta iniciativa se sumará, en paralelo, la restauración de una parcela adicional de cuatro hectáreas por parte de URA–Agencia Vasca del Agua, reforzando aún más la conectividad ecológica del valle y multiplicando los beneficios ambientales de las actuaciones.

El Ayuntamiento de Ziortza-Bolibar, que ha accedido a las ayudas disponibles, ha confiado su ejecución a la Fundación Lurgaia Fundazioa, gracias, seguramente, a nuestra trayectoria en la conservación y restauración de bosques autóctonos y al alineamiento con nuestros criterios medioambientales. La colaboración entre administraciones públicas y esta entidad conservacionista demuestran que la suma de esfuerzos y conocimientos es fundamental para abordar los retos ambientales actuales.

Las ayudas concedidas a estos ayuntamientos parten del Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, a través de la Viceconsejería de Medio Ambiente y la Dirección de Patrimonio Natural y Adaptación al Cambio Climático del Gobierno Vasco. Este apoyo institucional resulta esencial para impulsar proyectos que, aunque se desarrollan a escala local, generan beneficios globales: conservación de la biodiversidad, mitigación y adaptación al cambio climático, protección del suelo y del agua y mejora de la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

La restauración de Landadi no es solo una intervención puntual, sino un paso más hacia la recuperación de un paisaje más sano, conectado y funcional, donde los bosques autóctonos vuelvan a desempeñar el papel clave que les corresponde en el equilibrio natural del territorio y en nuestro paisaje.

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